Si ve una rana pensando en una piedra, es porque definitivamente esto es importante.

viernes, 21 de enero de 2011

Lo Obvio, un ensayo (1ra parte)



¿Qué es lo Obvio?, preguntó ella sin saber que lo preguntaba ¿será acaso que no puedo arrancarte de mis recuerdos y es por ello que los expongo constantemente?, mis dudas respecto a lo obvio surgen de aquello, de que preguntes sin saberlo, que me formules cuestionamientos sin tener conocimiento de aquello.
Mi respuesta hace un tiempo atrás sobre lo Obvio consistió en las palabras que surgieron bajo tu inspiración, ahora solo recuerdos melancólicos quedan, intentaré prendarme de ellos para evocar, aunque de una manera más somera de lo que tuve y que ahora ansío, pero que desconozco el porvenir y por lo cual me permito, una vez más, lanzar los dados. Son muchos los momentos, muchas las sensaciones, a mi parecer es de el conjunto de ellas es que surge lo Obvio en mí, pero ¿cómo definir lo obvio?, ¿acaso refiero al hablar de lo Obvio a una entidad errante que pulula en mi mente mientras recojo las migajas de mis vivencias?, la respuesta es NO, puesto que lo obvio no tiene presencia, lo obvio es completamente estético, es la instancia, solo el momento, lo obvio es pleno en su más grande finitud, su límite casi absoluto lo muestra captable sólo para quien le aprecia (en el sentido de percibir, captar, valorarlo, etc.), es que lo Obvio no puede mostrarse como independiente, no es otro al cual analizar, lo Obvio no está en-nosotros, está con-nosotros e incluso provenir de-nosotros, pero sin estar en plenitud ni ser nosotros (o yo). La esencia de lo Obvio es inexistente, en tanto que, no se extiende en el tiempo de manera fija, varia constantemente, pues sus posibilidades son infinitas, pero su realidad más finita que la extensión de una partícula atómica. 

Cofrade co-sepulto n° 17.343


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