Si ve una rana pensando en una piedra, es porque definitivamente esto es importante.

sábado, 21 de mayo de 2011

Vagando con el vagabundo

La vida no es fácil cuando no se tiene adónde llegar en la noche; cuando la comida se comparte con el perro y el baño es casi un milagro. En un mundo donde las cosas son más apariencia y discursos sucede fácil dejarse llevar por la tranquilidad de la fogata cuando no le merma a uno. Pero yo no pretendo apologías de seres de carne que uno no conoce más que por la distancia, y aunque algunos han podido o han estado cerca de esas vidas de alguna manera, no es igual a que sea la rutina. Por eso para ello podría hacer la poesía o el periodismo un medio muy simpático para verlos, oírles y luego olvidarles, quizás porque en el fondo nunca ha sido posible incluir a lo distinto en el instante del tiempo en que lo distinto dejó de ser especial. Y es que a medida que pasa el tiempo las posibilidades de entrar en discusión con tanto tópico no hacen más que transformar el salón, la silla, el escritorio y la calle en una suerte de regreso a lo básico que se cumpla o no, se prometa o no, se mencione o no... está ahí. La suerte está hecha para unos sin patria, se puede llegar a afirmar; como también el empezar a tomar conciencia desde la misericordia del otro, desde lo otro, pero también cuando lo otro nunca llega a ser uno mismo el modo no se invierte ni se comparte, sino sólo se hace evidente la proximidad distante. Y es que también el vagabundo es una excusa como dicen algunos para fomentar la flojera colectiva o la indisciplina, pero no todos entienden que también puede ser un estilo de vida ni filosófico ni religioso ni psicológico sino algo más esencial que significarlo es pérdida de tiempo. Y si bien algunos han hecho de recursos impactantes para ver a estas figuras como algo más que parias, sino como seres de sentimiento y libertad que sin necesidad de leer diarios en línea de sus vidas uno puede darse el tiempo de darse cuenta de sus momentos porque quizás es lo más sincero que se puede hacer ante la razón con sus códigos binarios. Por eso quizás al final de todas estas palabras lo más útil sería preguntarle a los perros qué saben, qué sienten y por qué los acompañan porque pareciera que ellos son los únicos que realmente los entienden.

viernes, 20 de mayo de 2011

Narciso I

Nota preliminar: lo que en un comienzo pensaba ser solo un breve comentario terminó en un breve trabajo de 6 páginas, por lo cual he preferido publicarlo por partes para así ir al acecho del deseo lector, espero dé buenos resultados. Además aclaro que cada parte requiere de la lectura de la anterior, leer las partes por separado llevará más pronto a equívocos y confusiones que a provechosas lecturas. ¡A disfrutar y opinar!

trust I seek and I find in you
every day for us something new
open mind for a different view
and nothing else matters

never cared for what they say
never cared for games they play
never cared for what they do
never cared for what they know
and I know

Nothing Else Matters. Metallica


Tú te gozas hundiendo tu imagen en su seno;

con ojos y brazos le abrazas, y tu alma

se distrae de su propio rumor algunas veces

con el salvaje ruido de esta queja indomable.

Baudelaire

Volvemos al narcisismo, aunque pareciese que nunca salí de él, solo le camuflé entre mascaras y sonidos familiares a los oídos de quienes me escuchaban, no se trataba tampoco de que me comprendieran ni de que me amaran, menos de idolatrías, sino más bien de entender de que mi egoísmo es mío y por ello es tan fructífero para mí como sólo para mí puede serlo.

Desconozco si Baudelaire pensaba como yo, lo más probable es que no y espero por nuestro bien que así fuese, ciertamente hay grandeza en mí así como también la había en otros tantos, la diferencia está en cómo la expreso, no en lo que expreso, ello será siempre la diferencia, el “qué” y el “cómo”, destacados y atacados por muchos años, desde que nos comunicamos y pareciese ser este precisamente el problema.

Comunicarnos (dialogar) nos implica abrir algo hacia los demás, dar paso a que me entiendan y con ello me arriesgo a ser mal-entendido (en los dos sentidos que se puede entender esta frase, de ahí el guión). Es un riesgo necesario si queremos existir, inclusive en soledad, pues en ella nos vertemos sobre nosotros y nos hablamos, nos referimos a lo que no existe realmente, abrimos un agujero en el espacio para lanzar allí todos estos pensamientos, en otras palabras, nos volvemos observador y lo observado, cual juego de roles que no diferencia entre piezas y jugadores -ni lugar donde se juega- (el tablero y las reglas no son nuestras, pues el mundo como tal no nos pertenece y las reglas han sido puestas con anterioridad, innatamente, por Dios si se cree, por el principio irracional del azar: en otras palabras un Todo dispuesto).

Se plantea así la pregunta de la siguiente parte; ¿Qué implica no existir?


Mevlyma

lunes, 2 de mayo de 2011

De la Vacuidad de las Bestias

¿Bestias o monstruos? La bestia generalmente se asocia al animal, el monstruo en cambio a algo deforme, pero también se aplica como categoría, pero nada basta para significar aquello. Lo que hay detrás de ellos es más que una mera apariencia o un registro valórico.

El temor hacia aquello es tan sólo un síntoma del trauma real

Contraracionalmente como se creía los elementos de nuestra existencia simplemente se encuentran alrededor de una sola pregunta, una sola frase, una sola palabra, pero lo que importa no es el conocer esa palabra, esa denotación sintáctica sino en el fondo reconocer algo muy peculiar: que las bestias existen. Y no sólo a un nivel suprareal, sino más bien en un espacio intermedio, en ese espacio irreconocible por el sentido común.

Las bestias no son metáforas, ni imágenes, ni residuos inconscientes; ni siquiera son cosas entendidas como cosas, sino que son espacios manifestados en las acciones, pero no con esto quiero decir que toda acción es monstruosa, sino sólo el aspecto del azar.

Pero las bestias que circulan entre nosotros no son las pesadillas, ni los sueños invertidos. En el fondo están vacías como sus conceptos que lo interpretan.