Si ve una rana pensando en una piedra, es porque definitivamente esto es importante.

sábado, 25 de febrero de 2012

Aforismo en forma de diálogo

Nota preliminar: quien lo entienda que lo disfrute, quien no, que se joda.


- Hola

- Hola

- ¿Qué lees?

- Cioran

- ¿Por qué lees a Cioran?

- Por Nada.



Mevlyma.-



martes, 31 de enero de 2012

Para todos y para uno

Esos horribles momentos en que te acuerdas que se te va el mes y no has subido nada al blog…


Hola, en esta ocasión lo escrito será de manera mucho más simple –no sean mal pensados, no tiene nada que ver con que no se me haya ocurrido nada para este mes…- o quizás no lo sea tanto. Dejaré correr mi mente por los parajes que le gusta andar, en donde las cosas y frases poco sentido tienen y más bien aparecen aforismos al estilo Yoda, en contrario de grandes pensamientos con todas las de la ley gramatical. Después de todo…

Mi escritura se aproxima más al lenguaje de los taquígrafos que al de creador de manual de instrucciones, el primero ha de plasmar rápidamente lo pensado y luego con rapidez no tan desmesurada traducirlo a modo de que más personas lo entiendan, con las esperanzas de mantener el sentido y que lo escrito no escape del mundo recayendo de manera solitaria en el escritor que sin intención de guardarse las palabras no hace otra cosa que ocultarlas bajo el manto de sus símbolos y garabatos. El segundo –el de los manuales- escribe de manera que todos o la mayoría entienda, hace lo que tendemos a denominar “a prueba de tontos”, el problema es que los tontos se superan cada vez más y no falta quien no entiende aquel manual que, de estar bien manufacturado, no presta oposición alguna a la comprensión; el problema de que todos o la mayoría entienda lo escrito por aquel sujeto se juega en que precisamente por cumplir su función es que ésta se vuelve vana, ¿qué sentido tiene que todos lo entendamos? ¿No resulta que lo escrito no son más que obviedades que se vuelven ridículas de escribir?, - ¡deja ya la pluma para los instructivos, que a nadie prestan ayuda, pues todos ya realizan aquello, sin necesidad de ti!

Esto no se me resuelve claro, ¿cómo hemos de escribir: o abstrusamente que caemos en peligro de sólo nosotros entendernos, o hemos de escribir de modo que todos nos entienden y por ello sólo tiene sentido para el escritor? (pues el sentido ha de ser incluso de lo más básico, escapando de lo escrito, escribir por cumplir con una norma legal -como llevar instructivo de uso- se resuelve el valor y el sentido, el propósito de lo efectuado o a lo a efectuarse).

Quizás no se juzgue mas esto sino como una elección, pero que se resuelve en sus extremos, los cuales finalmente no son más que lo mismo, pues en ambos casos no es captable el sentido, no porque esté ausente sino porque sólo es valedero para quien lo formula interiormente y en esa interioridad se juega toda la realidad de lo manifiesto que es incomprensible a quien no accede internamente al acto. Por ello el espectro interno (que es donde se logra entender) debe abrirse, debe ponerse de manifiesto las diferentes escalas de interioridad [esto suena genial, aunque apunto al sentido más laxo de lo expresado], hemos de entender que las respuestas son más amplias que las dadas, ya que el taquígrafo puede y debe hacer traducibles sus escritos con visión independiente del público al que se apunta, sino que más allá, se debe hacer traducible para quien lo considere necesario. Por su parte el realizador de los instructivos debe hacer manifiesta su escritura con suficiente atractivo que se formule como algo de interés necesario y que atraiga no solo por lo que dice, sino por cómo lo dice y las utilidades que trae leer lo dicho, no puede, eso sí, esperar que lo escrito se juegue por encima de lo expresado, pues el instructivo apunta siempre a lo más manifiesto: a lo que se ha de seguir paso a paso o evitar seguir, paso, a paso.

Creo estar en un punto más próximo al taquígrafo que al hombre que crea instructivos, eso es claro, sólo espero no volverme algo tan obvio que nadie quiera leerme o sólo me lea porque no considera necesario hacerlo, y, por lo mismo, llegue a leerme por simple divergencia; no, yo soy la divergencia, no su lectura.

Mevlyma



sábado, 24 de diciembre de 2011

Y si nos entendemos, ¿qué hacemos?

Nota: Por estas fechas por lo general uno encuentra saludos navideños y demás cosas que refieren a esta festividad, otros entran en el morbo de masacrarla o algo por el estilo, -que, en definitiva tampoco es una gran acción, pues finalmente entran en la misma dinámica de promover el conocimiento de aquella festividad- buscan más bien un conflicto a transformaciones respecto de la misma. Es por lo anterior que he decidido a pesar de las fechas subir este pensamiento, después de todo le trastoca a la humanidad en la fecha que sea, cada quien tómelo como mejor le plazca y haga con él lo que desee, siempre y cuando yo tome parte de aquello en tanto responsabilidad en medida que me vale.

Por último: dejen de comprar tanta wea!!!! y disfruten!

Parto con una cita de Cioran que me ha gustado mucho, es el comienzo de "El árbol de vida", muchas veces que leo al rumano me pongo a pensar en el lenguaje, su significado, sus aperturas y sus límites, ¿hemos alguna ves de entenderle?

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"No es bueno que el hombre recuerde a cada instante que es hombre. Pensar en uno mismo es ya malo; pensar en la especie, con el celo de un obseso, es todavía peor: es prestarle un fundamento objetivo y una justificación filosófica a las miserias arbitrarias de la introspección."

"El árbol de vida"[extracto]. La caída en el tiempo. Cioran.


Y si nos entendemos, ¿qué hacemos?

Existen distintos tipos de movimientos (sociales y de otros tipos) en contra de ciertos vicios, males, crímenes y demás. ¿Por qué no hay ninguno en contra del lenguaje? Es que acaso no lo ven; mírenme aquí, hablándoles, provocándoles este incordio, este incomodo sentimiento que no pueden clasificar, ¿será enojo?... será rabia, será desconcierto, será risa, será que me entienden y por lo mismo no debería existir, mírenme aquí, hablándoles y mírense ustedes entendiéndome, cuanto desperdicio, cuanto mal hay en nosotros, ¿qué más destructivo y violento que el lenguaje? ¡Nada!, si no pudiéramos hablar seríamos felices y lo mejor de todo es que nadie lo sabría. Éste es, el lenguaje, la mayor de las maldiciones y la mejor de las herramientas para destruirlo a sí mismo, eso es lo hermoso del lenguaje, su maldición y su hermosura, el entenderlo, que lo entendamos y por entenderlo le destruyamos. Y, por mal entenderle le seguimos creando. En los malos entendidos y reinterpretaciones es que esta mala hierba prolifera, en el entenderla y en el no entenderla.

Mevlyma